La elección de los materiales del forjado depende del tipo de cargas que tendrá que soportar, la luz (separación entre apoyos), grado de exposición a ambientes agresivos, resistencia al fuego exigida, disponibilidad de los materiales, vida útil estimada, tiempo de ejecución, coste, etc.
Forjados de hormigón armado
Los forjados de hormigón armado están conformados por vigas y viguetas de hormigón, armadas, bovedillas, y capa de compresión de hormigón, ligeramente armado.
Son los más extendidos, por la amplia y barata disponibilidad del material. Es el más pesado de todos, pero también el más rígido. Puede soportar grandes cargas, incluso con amplias luces, es monolítico, de gran resistencia al fuego y aceptable aislante acústico.

Forjados mixtos de acero y hormigón
Los forjados de mixtos normalmente están conformados por vigas y viguetas de acero, bovedillas, y capa de compresión de hormigón, ligeramente armada.
También se pueden componer de una chapa de acero recubierta con una capa de compresión de hormigón. Se emplean cuando la estructura principal es de acero y el forjado debe resistir cargas medianas. Requiere las mismas protecciones que la cubierta de chapa plegada, pero el aumento de resistencia que le confiere el hormigón permite su empleo como forjados de poco espesor en plantas de edificios.
Cubierta de chapa plegada
Estructura conformada por chapa plegada de acero sobre vigas y viguetas metálicas.
Puede resistir cargas medianas siempre que estén homogéneamente repartidas, pero no grandes cargas concentradas. Esto limita su uso casi exclusivamente a cubiertas, donde su ligereza resulta muy adecuada. Requiere ser protegido, tanto frente al fuego como de la oxidación, y su uso no está aconsejado en ambientes marinos, ya que el cloro acelera la corrosión.







